Una tarde de enero fue cuando lo vi por primera vez. Iba caminando distraidamente cuando una figura me deslumbro y aturdió hasta cegarme por completo.
Seguí viéndolo todo los días hasta pensar que si no lo veía podría llegar a enloquecer.
Caí en sus redes, me atrapo como un león a su presa y me destrozo poco a poco.Siento que dependo de el, de verlo después de un cansado día y que me alegre lo que queda del día, y acostarme feliz con su rostro en mi cabeza y soñar con el, con que por fin le hablo y se su nombre y nos confesamos mutuamente el amor que nos tenemos y cuando estoy por concretar todo y creo q es la realidad me despierto y siento un agujero en mi pecho que se contrae cada vez más y se me acorta la espiración, agitándome hasta llegar al punto de entrar en crisis. Y otra vez a lo mismo, otra vez bajarme del colectivo y verlo y sentir como su mirada se clava en mi y me agranda cada vez mas ese agujero en mi pecho porque me hace acordarme que no se nada sobre el, ni siquiera su nombre...

No hay comentarios:
Publicar un comentario